¿Y si este año regalas emoción en lugar de cosas?
Hay un instante, cada diciembre, en el que sentimos la presión de elegir algo. Un perfume, una vela, un libro… como si el amor pudiera medirse en envoltorios. Pero lo que en verdad anhelamos, aunque a veces no lo digamos, es que alguien nos mire con tiempo, que nos escuche sin prisa, que nos regale presencia.
