El idioma del color: cómo tus emociones eligen la paleta
Respiras hondo. Cierras los ojos. El zumbido del día —pendientes, pantallas, autoexigencia— baja un punto cuando te quedas mirando tu cuadro terminado. No es casualidad: colores y emociones dialogan en tu interior como dos amigas que se entienden sin hablar. Lo que está en el lienzo no es solo estética; es respiración visual y memoria corporal. En estas líneas te acompaño a interpretar lo que ya pintaste: por qué eligiste esa paleta, qué dice la temperatura del conjunto, cómo habla la saturación y dónde te coloca la luz. No necesitas teoría dura; necesitas mirarte con suavidad.
